sábado, 25 de abril de 2009

setecientos cuarenta y cuatro



Ayer llegue a casa muy tarde, ese tuvo que haber sido el problema. Hacía mucho calor, más que lo habitual, y todas las ventanas cerradas.
Nada de comer, como siempre, y todo desordenado. Lo peor eran las ratas, estaban por todas partes. Nunca había visto una en mi casa, pero esta vez eran cientos, miles. Tuve que caminar con cuidado para no pisarlas, se amontonaban en las esquinas, en los muebles, debajo de la escalera.
Las ratas son realmente repugnantes, sobre todo éstas: grandes, grises y de colas largas.
El día había sido demasiado agotador y el sueño me impedía pensar en otra cosa que no sea dormir.
Entré a mi habitación, también infestada de roedores. Me quité el saco y los zapatos y bajé nuevamente para apagar las luces; pisé un par de ratas camino a la cocina.
Guardé las llaves del carro y apagué las luces del pasillo, claro que antes de apagarlas me aseguré de cerrar bien la puerta que da a la calle y las ventanas, no se fuera a meter una rata o algo parecido.

martes, 7 de abril de 2009

Pretérito pluscuamperfecto


Tanto tiempo perdido, inundado en angustias, buscando sin éxito soluciones, oportunidades explicitas.

Vio desde el fondo el andar de los pasos de su vida, amargos, inanimados.


Cierto día entendió que los ángeles no bajan con alas, Y entonces renació.

domingo, 5 de abril de 2009

La escalera



Mis pasos en la escalera suenan rítmicamente, y cada vez veo más alto.
En el camino olvido, cambio y cada vez andar me cuenta más.
Hay momentos, claro, llenos de optimismo en donde nace una motivación que me impulsa. Estos momentos son provocados por lo que veo, por las nuevas cosas, por lo que siento mientras voy.

Aunque en el camino veo mucho, es una escalera, y de que sirve parar en la mitad; siempre hay objetivos, ¿llegaré? Y si llego, ¿A dónde sería? Pienso que sea a donde llegue voy a ver más escaleras, lo bueno es que cada peldaño es un logro.

Me sorprendo con estas escaleras, es fácil desviarse, lo interesante de las desviaciones es que algunas siguen subiendo, pero otras solo nos enredan, y otras nos llevan al principio perdiendo todo. Todo menos la experiencia de haber subido escaleras.

Enséñame

Enséñame primero a reír
quiero saber si en mí eso es posible
tal vez para ti sea un secreto
de todas formas me hace invencible

Enséñame si puedes, luego a ver
cuéntame del poder de tu mirada
si es solo conmigo te agradezco
si no me quieres quédate callada

Enséñame también a pensar
pero mantén tu vida en privado
quiero volverme indescifrable
saber morir y estar a tu lado

Pídeme a cambio cualquier absurdo
sabes que más es un favor que un camino
¿qué pasará si no es el correcto?
ni mi amor ni un deseo engañaran al destino

Preguntando se llega a Roma

Pero claro que menudo trataba de creérsela, o mentirse.
¿Cómo sería entonces, si la imagen que emana fuera la única verdad?

Poco a poco la verdad va mostrándose por sí sola, enseñando, comúnmente, el lado oculto. Y qué hacer con la imagen ya mostrada.
Nada, pero cambia.

Y el error de Pedro Francia era el abismo de su ser. Y nunca es fácil esconderlo. Suelen caer rocas, o abrirse grietas. Se pueden adaptar al Todo, con esfuerzo; pero no desaparecen.

Y Pedro Francia colapsó entre sus vidas.

Abril

Cuánto me haces falta Abril.
Siento que eres aliada del tiempo, y que con él hiciste acuerdos, juegos.
Ya no avanza un reloj marcando, con irregularidad, mi respirar. Modificaste un antes y un después solo para que me duela más tu ausencia.
Vivo en un instante inmóvil.

A tu lado Abril, la luz era constante. Y mi vida una cadena de oportunidades de carácter infinito.
Te sigo amando, como amé tantas tardes cálidas en silencio: mirando el mar, sintiendo el viento correr con la misma dirección con la que nosotros abandonábamos el mundo.


-Buenas tardes, mi nombre es Abril.
-¿Qué tal? Manuel Dávila. Doctora, no sé que me pasa, sufro constantemente de reacciones involuntarias, de cambios bruscos de estado de animo, depresiones.
-¿Hace Cuánto siente estos fenómenos?
-Pues… no fue de un día a otro, al principio pensé que era normal, estrés en el trabajo o algo pasajero. Me di cuenta de que era algo serio hace como dos meses, estoy realmente preocupado, ¿cree saber de que se trata?
-¿Es usted consciente cuando sufre las reacciones de las que me habla?

Abril, ¿por qué no regresas? Tú sabes que siempre te esperaré. Si eres capaz retrocede el tiempo, dame solo una oportunidad para no fallar.
Quiero creer que nada es cierto.

Abril, me enseñaste a creerte. O tal vez me demostrarte que tenia que hacerlo, junto a ti me sentía seguro. Pero como no creerte entonces, si tus ojos reflejaban la confianza en el vació, vacío que me perturbaba.

Te prometo que si vuelves pinto el mundo y le pongo un nombre.

­-Abril, parece que fue hace cien años cuando te conocí. Gracias por estar cerca cuando más lo necesité, significa mucho para mí,
-Ay, no te preocupes, pasar tiempo contigo es importante para mí también. Cómo imaginarlo, me has enseñado mucho Manuel, es única la manera en la que miras y enfrentas la vida.
-Si me has visto enfrentar la vida y mirarla de manera peculiar, es porque estas junto a mi Abril, lo habrás notado; yo no te veo solo como una amiga. Ahora siento algo mucho más grande.
-Creo que ya no hace falta que yo te diga lo que siento.


¿Qué hago Abril? ¿Por qué me orientabas a tomar decisiones?
Yo no puedo decidir, o por lo menos mi “yo” en todo su esplendor no puede. Pero ¿Qué digo? Ni siquiera me puedo definir a mi mismo.

Abril te amo

Dime la verdad, ¿no te volveré a ver?
La última vez que te vi te quise más que nunca Abril. Era distinto verte así, sufrí mucho.
Sobre una mano yo sostenía tu cuerpo recostado, hermoso como siempre, pero sin alma; sobre la otra mano, sin querer hacerlo y sin saber por qué, sostenía la pistola.

Te prometo que si vuelves pinto el mundo y le pongo tu nombre.